Cómo equilibrar el pH de tu piscina: guía paso a paso

El pH del agua de la piscina es el parámetro que más influye en la efectividad del tratamiento del agua, en el confort de los bañistas y en la conservación de todos los materiales del vaso, incluida la lámina armada de PVC. Un pH incorrecto puede hacer que el cloro sea ineficaz, irritar ojos y piel, o deteriorar prematuramente el revestimiento. Sin embargo, corregirlo es sorprendentemente sencillo si sabes cómo.

¿Cuál es el pH ideal para una piscina?

El rango óptimo de pH para el agua de una piscina es entre 7,2 y 7,6. Este rango no es arbitrario:

Por confort: El pH natural del ojo humano y de las mucosas es aproximadamente 7,4. Un agua con pH en este rango no irrita los ojos ni la piel.
Por eficacia del cloro: El cloro libre activo (hipocloroso) es mucho más efectivo como desinfectante a pH bajo. A pH 7,0 el cloro es eficaz en un ~73%; a pH 7,5, en un ~48%; a pH 8,0, solo en un ~22%. Un pH alto significa necesitar mucho más cloro para conseguir la misma desinfección.
Por protección de materiales: Un pH excesivamente ácido (por debajo de 7,0) puede atacar el metal de la escalera, decolorar la lámina de PVC y corroer los componentes del sistema de filtración. Un pH muy básico (por encima de 7,8) favorece la formación de sarro y la turbidez del agua.

Cómo medir el pH

Existen tres métodos principales:

Test colorimétrico con reactivo (DPD): El más económico y usado. Se añade unas gotas de reactivo a una muestra de agua y se compara el color con la escala. Preciso si se realiza correctamente, pero requiere comprar reactivos periódicamente.

Tiras reactivas: Rápidas y fáciles de usar, aunque menos precisas que el método colorimétrico. Útiles para comprobaciones rápidas entre mediciones más detalladas.

pHímetro digital: El método más preciso. Un pHímetro de calidad media (20-80€) ofrece lecturas exactas a la décima y es el sistema preferido por los profesionales. Requiere calibración periódica con soluciones tampón.

Se recomienda medir el pH al menos 2-3 veces por semana en verano y una vez por semana en el resto del año.

Cómo subir el pH

Si el pH está por debajo de 7,2, debes elevarlo. El producto más habitual es el bicarbonato sódico (pH+), que además tiene el beneficio de aumentar la alcalinidad total, actuando como tampón que estabiliza el pH. También puede usarse carbonato sódico (sosa sódica), que sube el pH más rápidamente pero con más riesgo de sobrepasar el límite.

La dosis orientativa de bicarbonato sódico es de 150-200 g por cada 10 m³ de agua para subir el pH en 0,2 unidades. Siempre se recomienda añadir en pequeñas dosis y remedir 4-6 horas después.

Cómo bajar el pH

Si el pH está por encima de 7,6, debes bajarlo. El producto más usado es el ácido clorhídrico diluido (también llamado ácido muriático o pH-), que actúa rápidamente. Existe también el bisulfato sódico en polvo, una alternativa más segura de manejar. El ácido muriático es más económico pero requiere precauciones: guantes, gafas y añadirlo siempre al agua (nunca al revés) en pequeñas cantidades.

La dosis orientativa de ácido muriático (33%) es de 250-400 ml por cada 50 m³ para bajar 0,2 unidades de pH. Al igual que para subir, mejor dosificar en varias tandas y remedir entre ellas.

Errores comunes

Añadir cloro sin verificar el pH primero: Si el pH está alto, el cloro será prácticamente ineficaz y estás tirando el dinero.
Medir inmediatamente después de añadir correctores: Espera al menos 4-6 horas con la bomba en marcha antes de volver a medir.
Corregir solo el pH sin revisar la alcalinidad total: La alcalinidad (ideal entre 80-120 ppm) actúa como amortiguador del pH. Una alcalinidad baja hace que el pH sea inestable y suba o baje drásticamente con pequeñas adiciones de productos.
Agregar demasiado corrector de golpe: Siempre es mejor dosificar en pequeñas cantidades y verificar el resultado.

Impacto en la lámina armada

Las láminas armadas de PVC de calidad son resistentes a un amplio rango de pH. Sin embargo, la exposición prolongada a valores extremos (pH inferior a 6,5 o superior a 8,5) puede afectar el color y la flexibilidad de la lámina con el tiempo. Mantener el pH en el rango óptimo no solo protege a los bañistas y optimiza el tratamiento, sino que también contribuye a prolongar la vida útil del revestimiento durante muchos años.

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